In August 1992, a shy girl of eight years, called Oxana Malaya, was discovered and brought to the clinic Baraboy for disabled children in Odessa in southern Ukraine. He had lived for five years with a pack of wild dogs.
Oxana was born on November 4, 1983 in Novaya Blagoveschenka. His parents, alcoholics, when he was 3 years left (or too drunk, forgot it) on the back of his house, living in the doghouse, and ended disappearing and leaving it there.

The child was cared for by the local wild dogs taking their behavior and manners. He communicated through barking and growling, he was "on all fours", panting, curled up like a dog slept, ate raw meat and carrion and had some senses of sight and smell extremely sharp.

After five years, a neighbor discovered the situation of girls and reported to the authorities. When first discovered, many years had passed private intellectual and social stimulation to Oxana found it very difficult to acquire social and emotional skills. Nor was it easy to learn the language, no one had taught for five years. I did not know what was a mirror and did not recognize her reflection.

Lyn Fry, educational psychologist, explained the situation thus small Oxana:

dogs give their love, care and acceptance in a sense, as the child has to adapt to the situation of the dog. If that means eating raw and waste from the landfill, it is to survive

Clinic specialists began to teach their language and behave like a human being. In a first step, Oxana began to understand the language but only was able to answer in monosyllables or barking. Avoided contact with other children and felt very happy to be in contact with dogs.

Over the years, Oxana, which is a 24 year old, has learned to speak and act like a person. These important advances are rare in cases of wild or feral children. Linda Blair, a clinical psychologist, offers an explanation:

Oxana had to have heard the language regularly. It may not have been addressed to her, but had to be exposed to it and also to humans

However, it still retains certain canine behavioral traits, deeply rooted in their psyche. When you are very stressed, returns to his past. He sleeps curled up like a dog and, when alone, he likes running around with dogs "on all fours".

Physically she is healthy, something short, and according to psychologist Lyn Fry, with the mental age of a 6 years. Another specialist, Dr. Vladimir Nagorny, said he had to "find a suitable occupation for her [...] some useful occupation to note that never behave like a completely normal person," adding "only able to live this life in this community practice under the supervision of their caregivers. "

Oxana is very comfortable working on the farm of the clinic, keeping cows, and engaging in horticulture. It's a cheerful girl with great sense of humor and very affectionate. Unfortunately, recalls his sad past and even the "reasons" that led to her parents to let her out of his house:

Mom had too many children. We did not have enough beds, so they took me to the dog and started living with him
Some time ago, was reunited with his father, who had not seen since he abandon her to three years. He forgave him and said that she was a "willing affection and kindness", I wanted to respect no matter the type of person who would have been

En agosto de 1992, una tímida niña de 8 años, llamada Oxana Malaya, fue descubierta y llevada a la Clínica Baraboy en Odessa para niños discapacitados en el sur de Ucrania. Había vivido durante 5 años con una manada de perros salvajes.
Oxana nació el 4 de noviembre de 1983 en Novaya Blagoveschenka. Sus padres, alcohólicos, cuando tenía 3 años la dejaron (o, demasiado borrachos, se olvidaron de ella) en la parte trasera de su casa, viviendo en la caseta del perro, y terminaron desapareciendo y abandonándola allí.

La niña fue cuidada por los perros salvajes de la zona adoptando sus conductas y modales. Se comunicaba por medio de ladridos y gruñidos, andaba “a cuatro patas”, jadeaba, dormía acurrucada como un perro, comía carroña y carne cruda y tenía unos sentidos de la vista y el olfato extremadamente agudos.

Después de 5 años, un vecino descubrió la situación de la niña e informó a las autoridades. Cuando fue descubierta, había pasado tantos años privada de estimulación intelectual y social que a Oxana le resultó muy difícil adquirir habilidades sociales y emocionales. Tampoco le fue fácil aprender el lenguaje, que nadie le había enseñado durante 5 años. No sabía lo que era un espejo y no reconocía su imagen reflejada.

Lyn Fry, psicóloga educacional, explicaba de este modo la situación de la pequeña Oxana:

los perros dan su amor, su atención y su aceptación en cierto sentido, mientras que el niño tiene que adaptarse a la situación del perro. Si eso significa comer carne cruda y desperdicios del vertedero, lo hace para sobrevivir

Los especialistas de la Clínica comenzaron a enseñarle su idioma y a comportarse como un ser humano. En una primera etapa, Oxana empezó a comprender el lenguaje pero sólo era capaz de responder con monosílabos o ladridos. Evitaba el contacto con otros niños y se sentía muy feliz de estar en contacto con perros.

Con el paso de los años, Oxana, que ya es una joven de 24 años, ha aprendido a hablar y a comportarse como una persona. Estos importantes avances no son habituales en los casos de los niños salvajes o ferales. Linda Blair, psicóloga clínica, ofrece una explicación:

Oxana tenía que haber escuchado el idioma de forma regular. Tal vez no se han dirigido a ella, pero tuvo que estar expuesta a él y también a los seres humanos

No obstante, aún conserva ciertos rasgos de conducta canina, profundamente arraigados en su psique. Cuando se encuentra muy estresada, vuelve a su pasado. Duerme acurrucada como un perro y, cuando está sola, le gusta corretear con los perros “a cuatro patas”.

Físicamente es una mujer sana, algo bajita, y según la psicóloga Lyn Fry, con la edad mental de una niña de 6 años. Otro especialista, el Dr. Vladimir Nagorno, señaló que había que “encontrar una ocupación adecuada para ella [...] algún tipo de ocupación útil y tener en cuenta que nunca se comportará como una persona completamente normal” y añadió “sólo es capaz de vivir esta vida práctica en esta comunidad, bajo la supervisión de sus cuidadores”.

Oxana se encuentra muy a gusto trabajando en la granja de la Clínica, cuidando vacas, y dedicándose a la horticultura. Es una chica alegre, con gran sentido del humor y muy afectuosa. Desgraciadamente, recuerda su triste pasado e incluso los “motivos” que llevaron a sus padres a dejarla fuera de su casa:

mamá tenía demasiados niños. Nosotros no disponíamos de suficientes camas, por lo que me llevó hasta el perro y comencé a vivir con él
Hace algún tiempo, se reencontró con su padre, al que no veía desde que él la abandonase con 3 años. Le perdonó y afirmó que ella era una persona “deseosa de afecto y bondad”, que quería respetarlo sin importarle el tipo de persona que hubiera sido.